¿Los cordones de tus zapatos se desatan a cada rato? Te explicamos por qué

Investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, han descifrado uno de los misterios más antiguos de la vida: ¿por qué se desatan las agujetas de nuestros zapatos?

Un juego de fuerzas

Los investigadores —Oliver M. O’Reilly, profesor de Ingeniería Mecánica, y Christine E. Gregg y Christopher A. Daily-Diamond, estudiantes del doctorado en Ingeniería Mecánica— señalan en un estudio que la fuerza de tu pie al golpear el suelo se combina con el movimiento de tu pierna para ayudar a aflojar y, finalmente, desatar el nudo.

Cuando corres, el pie golpea el suelo con una fuerza siete veces mayor a la fuerza de la gravedad. Ese impacto se transmite al nudo, que en consecuencia se estira y se relaja. A medida que el nudo se afloja, las piernas en movimiento aplican una fuerza de inercia en los extremos libres de los cordones y —¡listo!— muy pronto tus cordones están sueltos como espaguetis demasiado cocidos.

La importancia del nudo

Los investigadores identificaron nudos “fuertes” a aquellos comúnmente asociados con nudos cuadrados y “débiles” a los que se atan al estilo “de la abuela”.

Para una manera rápida de saber cuál es cuál, mira el nudo de tus cordones. Un nudo débil tendrá típicamente un lazo que apunta hacia los dedos del pie y uno hacia el tobillo. Un nudo más fuerte típicamente tiene los bucles orientados hacia lados opuestos uno del otro, dijo Daily-Diamond.

Desde luego, hay otras opciones para aquellos a quienes se les dificulta atar agujetas: mocasines o tenis con sujetadores de velcro.

Cómo fue la investigación

“Pasamos innumerables fines de semana caminando por los pasillos y mirando fijamente los cordones de los zapatos, viéndolos separarse”, dijo Gregg.

Los primeros experimentos involucraron los zapatos de vestir, zapatillas deportivas, botas de alpinismo y los zapatos que supuestamente se sienten como si estuvieras descalzo.

Gregg dijo que pasó horas sentada y balanceando las piernas para ver si el movimiento tenía algún efecto en el nudo. Pero no pasaba nada y tampoco sucedía nada al dar pisotones.

La fuerza de sus pies al golpear el piso cuando estaba caminando o mientras corría en una caminadora, combinada con su modo de andar, fue lo que terminó por hacer que las agujetas se desataran.

En el artículo publicado en The Proceedings of the Royal Society A, los investigadores escribieron que las agujetas se desatan porque se trata de “un fenómeno repentino y catastrófico”.

Los investigadores usaron una cámara de alta velocidad para grabar a Gregg mientras corría, y ataron un acelerómetro a los nudos para medir las fuerzas en sus pies.

Y ¿qué importancia tiene esta investigación más allá de la inconveniencia de tener que volver a atar tus cordones? Tiene aplicaciones prácticas en cosas como mejorar las suturas quirúrgicas, dijo O’Reilly.

Aunque, después de su extensa investigación, el profesor dijo que todavía se desatan los cordones de sus zapatos.

“Es catastrófico. Todos los días”, dijo con una carcajada.


Fuente: NYtimes

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